La unidad del sistema energético y sus componentes fundamentales

SINTESIS

Este escrito y los diagramas que lo acompañan procuran proyectar una visión del Sistema Energético, tanto a nivel general, como a nivel puntual. El elemento fundamental para todos los procesos de transformación y transporte de la energía es una unidad procesadora, de naturaleza aplicable a todos los procesos de cualquiera de los cuatro componentes básicos que sean objeto de modificación. Dichos cuatro elementos son: energía, bienes de todo tipo, información y gente . La unidad procesadora tiene la misión de tomar los insumos que se le proporcionan y someterlos a un tratamiento que cambie las condiciones del insumo tratado en su naturaleza o en su ubicación en el espacio. Cumplida su misión, la unidad procesadora devolverá a su entorno los elementos recibidos, ejecutando la tarea deseada sobre el elemento objeto de la transformación y también el resto de los otros elementos que le hayan sido entregados, sea en su forma y naturaleza originales, o también modificados de alguna manera. El resultado del proceso para considerarse exitoso, es que el valor de la sumatoria del elemento tratado, mas el el valor de los otros elementos entregados represente un resultado positivo.

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Figura 1 – Diagrama de un sistema energético y sus componentes básicos.

El diagrama de la Figura 1, en su parte superior representa los componentes básicos de una unidad procesadora: gente, energía, bienes e información, de los cuales deberá modificar alguno, en este caso la energía, que la recibe en un determinado estado y ubicación, para luego devolverla en el estado y la ubicación deseables, acompañada de los otros elementos que pueden ser devueltos modificados o no, con diferentes valores, generalmente menores  y con frecuencia negativos, cuando lo devuelto perjudica el ambiente y se convierte en un pasivo ambiental.  Generalmente el suministro de energía requiere de la aplicación simultánea de varias unidades procesadoras en serie (o en cadena) que realicen un conjunto de cambios, sea en la naturaleza o en la ubicación del componente tratado. La parte inferior de la figura muestra una serie de unidades procesadoras.

Del campo energético se pueden citar varios ejemplos de unidades procesadoras: una turbina, una bomba, un motor, una caldera. En el caso de un motor eléctrico, su tarea es recibir energía eléctrica y entregar energía mecánica. Se trata de un bien de capital que requiere lubricación que es un bien de consumo, el tiempo de la gente que lo opera y mantiene, aunque de poca magnitud es un insumo básico. La tecnología empleada en el diseño  y fabricación constituye la información implícta en el bien. La información sobre la demanda es un insumo variable. Fundamentalmente el producto es energía mecánica para impulsar una bomba, compresor, ventilador o elevador, todos ellos bienes de capital que realizan procesos de conversión energética.

Un Sistema Energético es un conjunto de unidades procesadoras, oleoductos, canales, presas, motores, calderas, torres de destilación, turbogeneradores, subestaciones, líneas de transmisión y distribución, tanques, cisternas, compresores y muchos otros más, conformando complejos conjuntos cuyo objetivo fundamental, es llevar la energía desde donde se encuentran las energías primarias, hasta los usuarios, donde estén y en las cantidades, características y calidad en el momento en que se necesite.

Los sistemas energéticos originales utilizaban generalmente una sola fuente suministradora de la energía primaria, comenzando con el aprovechamiento del potencial energético del cuerpo humano y a partir de allí, la información generada por la experiencia y el ingenio humano fue diversificando las fuentes de energía primaria: algunos animales, el sol, el viento, la combustión de la madera y después del carbón mineral, para luego dar un salto cuántico con el uso controlado del vapor de agua, que fue punto de arranque de la primera revolución industrial, complementada luego con el dominio de la electricidad, el motor de combustión interna y las turbinas hidráulicas, de vapor y de gas. La figura 2 muestra los componentes fundamentales de un Sistema Energético

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Figura 2 – Sistema Energético y sus principales componentes.
Screenshot 2018-11-16 09.56.11.pngFigura 2a – Presentación para facilitar la visualización de los flujos de energía en el sistema.

La figura 2 muestra los principales componentes de un Sistema Energético y muestra también las principales fuentes de energía primaria que se aprovechan en el Sistema en Venezuela, centradas en los hidrocarburos, tanto gas, como líquidos y en la energía hidráulica fundamentalmente del bajo Caroní y varios ríos andinos.  Aunque no se ilustra en las figuras, existe ya en Venezuela una capacidad eólica instalada de cierta magnitud, tanto el la Península de Paraguaná, como en la Costa Oeste del Golfo de Venezuela y diversas instalaciones de paneles de celdas solares, siendo la mas notable la instalación en el edificio sede de VEPICA, en Caracas.

Hay un aspecto que amerita la máxima atención: Es fundamental que el Sistema Energético sea capaz de atender los requerimientos de energía de cada usuario del sistema, independientemente de su ubicación y del momento en que los requiera, siempre que esté dentro del marco de las demandas de energía y capacidad contratadas. La sumatoria de todos los incrementos incurridos en un momento dado debe ser cubierto por la sumatoria de todos los incrementos de las fuentes primarias disponibles para atenderlos, a esta última deben agregarse los incrementos consecuencia del incremento de las pérdidas, tanto en las conversiones, como en transmisión y distribución, relación ésta que se resume algebraicamente en la Figura 3.

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Figura 3 – La sumatoria de los incrementos de energías primarias debe ser igual al incremento de la demanda, mas las pérdidas en las conversiones y en el transporte.

Todo el diagrama se apoya en la frase CRITERIOS UNICOS COMPARTIDOS que deberá tomarse como una referencia fundamental, la cual comentaremos mas adelante. Pues debido a que los sistemas mayores han surgido de la integración de sistemas menores, si bien se ha logrado la integración de los componentes físicos, no ha sido fácil la integración de criterios para la toma de decisiones. Los sistemas energéticos mayores generalmente se originan de la integración de sistemas aislados, ubicados en diferentes regiones geográficas, nutridos por diferentes tipos de energías primarias y destinados a cubrir diferentes necesidades. Inicialmente el gas producto de la combustión incompleta de diferentes combustibles, se utilizaba para alumbrado público, para calefacción y para cocinar. Una planta hidroeléctrica alimentando una ciudad intermedia y sus pueblos vecinos, podía prestar el mismo servicio, que una planta suplida por carbón de una mina en territorio de una ciudad vecina y así sucesivamente fueron creciendo, hasta que sus redes se acercaron y justificaron algún tipo de fusión cooperante hasta que finalmente los sistemas se fueron integrando hasta constituir sistemas nacionales y hasta multinacionales, con empresas públicas y privadas operando en conjunción.

El Sistema Energético Mundial, no posee aún las condiciones que permitan el intercambio instantáneo de energía eléctrica, pero existe un permanente flujo de energías primarias, particularmente de carbón, gas natural e hidrocarburos líquidos. Para dar una idea de sus magnitudes se reproduce  en la Figura 4, a título ilustrativo, un gráfico de la Energy Information Administration (EIA – USA, https://www.eia.gov/) con la magnitud de los flujos de energía a nivel mundial para el año 2011. Puede observarse allí que los mayores bloques de energía primaria provienen del carbón y del petróleo, seguidos muy de cerca por el gas natural que entonces ocupaba el tercer lugar. Siendo el carbón el principal suplidor de energía eléctrica, seguido entonces muy de cerca por el gas natural, mientras que a los hidrocarburos líquidos  correspondía la exclusiva, casi total, del transporte.

Si se va a la misma fuente, para el año 2013, aunque los hidrocarburos líquidos continúan en el primer lugar, ya se notaba el efecto del gas natural de lutitas, cuando su entrada en el mercado, hace que el gas natural tome el segundo lugar, desplazando el carbón mineral en el suministro a las centrales eléctricas, de esa manera disminuyendo el impacto ambiental derivado de los procesos de generación de energía eléctrica.

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Figura 4 –Flujo mundial de la energía

En Venezuela los procesos de aprovechamiento de sus recursos energéticos modernos, se inician en la segunda mitad del Siglo XIX con las aplicaciones al transporte, con los ferrocarriles y la navegación lacustre, fluvial y de cabotaje. La primera empresa proveedora de energía eléctrica surge en Maracaibo en 1888, antes hubo algunos intentos discontinuados para introducir el alumbrado eléctrico en Caracas y Valencia. La energía primaria utilizada al comienzo en Venezuela en locomotoras, barcos y en la planta eléctrica de Maracaibo fue la biomasa, con el menos sofisticado nombre de leña, que a pesar de su bajo nivel calórico, resultaba menos costosa que la minería y transporte del carbón cuya existencia ya se conocía.  Fue en 1887 cuando entró en funcionamiento la primera planta hidroeléctrica construida por La Electricidad de Caracas en el sitio de El Encantado, sobre el río Guaire, aguas abajo de Petare.  A fines del Siglo XIX, se inició también el primer intento de aprovechamiento industrial de los hidrocarburos, al establecerse la Compañía Minera Petrolia del Táchira el 12 de Octubre de 1878.  La presencia de Venezuela en el mercado mundial de hidrocarburos, se considera que arranca con la producción petrolera en el pozo Zumaque 1, propiedad de la Caribbean Petroleum, que comenzó su producción el  15 de abril de 1914. [1] Se muestra a continuación la gráfica de flujo energético de Venezuela en 2011, también publicada por la ya referida EIA de USA.

[1] Referencias: Historia del Desarrollo Eléctrico en Venezuela, Ing. Rodolfo Tellería y de la Cronología del Petróleo Venezolano, del Geo. Aníbal Martínez, Miembro Honorario e Individuo de Número de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, de Venezuela.

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Figura 5 – Flujo energético de Venezuela en 2011

Un primer elemento a resaltar es la línea punteada que rodea el gráfico principal y que corta en dos partes el segmento representando los hidrocarburos líquidos, la cual tiene como finalidad separar las áreas de competencia de la Política Petrolera y Fiscal de la Política Energética. Nótese que lo relativo a los volúmenes y precios del petróleo y derivados para la exportación es mas una cuestión de mercadeo y finanzas, que de flujos energéticos. El uso y abuso de nuestras diferentes formas de energía, si es cuestión de Política Energética y  es ella la que debiera suministrar los instrumentos para garantizar la Seguridad Energética de la Nación.

Como se va a hacer referencia a varios de los valores del diagrama, es también oportuno señalar que los valores energéticos están expresados en Petajulios[1] y en base a ellos se tratará de llegar a algunas conclusiones. Nótese que el Sector Transporte consumió 660 Petajulios de hidrocarburos  y solamente diez (10) de energía eléctrica. No obstante dado que la eficiencia energética de los motores eléctricos triplica con facilidad la eficiencia de los mejores motores térmicos, es posible que cuando se hiciera el cambio a tecnologías motrices eléctricas, el consumo energético por vehículo podría quedar reducido significativamente. Por otra parte, cuando ocurra el cambio – algunas décadas a futuro – habrá mayor población y por ende mayores necesidades de transporte.  Debe entonces determinarse sobre que tipo de energía primaria se apoyará la generación de electricidad, pues si fuera a base de gas natural, por cada Julio de energía eléctrica se requerirán al menos dos Julios de energía térmica. En caso de disponerse de suficiente energía hidráulica, se puede lograr procesos de conversión más eficientes. Tal consideración conduce a la situación reportada en el diagrama.

En 2011 para generar 310 Petajulios de energía eléctrica debieron suplirse a las plantas generadoras 300 Petajulios de energía hidráulica, 230 Petajulios de gas y 210 de hidrocarburos líquidos. Ello equivale aproximadamente un 62% de eficiencia energética para la parte hidráulica y 28% para la eficiencia energética del componente térmico. Nótese que el excedente de energía que no se convierte en electricidad se va con los gases de escape que, además de la contaminación química por vía del CO2 además contribuirá a elevar la temperatura en el entorno de la planta generadora.

Es oportuno recordar la frase sobre la que descansa el diagrama expuesto en la Figura 2: CRITERIOS  UNICOS  Y  COMPARTIDOS.

Ya se ha comentado, el Sistema Energético Venezolano, se ha conformado mediante la integración de sistemas menores de carácter regional o local y en función de las tecnologías predominantes. Se ha mencionado ya, que los primeros esfuerzos para suplir de energía eléctrica algunas ciudades y pueblos, fue la iniciativa privada la que ejecutó la tarea, en base al precario financiamiento derivado de las exportaciones de productos agrícolas, primordialmente el café. Cuando ocurre la Gran Depresión Mundial de 1929, ya la industria petrolera estaba en pleno desarrollo, pero los recursos financieros que generaba no iban a los emprendedores que construyeron las primeras plantas, razón por la cual solamente las ciudades mayores que fueron las primeras en cosechar los frutos de la nueva fuente de ingresos, tenían población con capacidad de comprar equipos consumidores de electricidad y de pagar tarifas que produjeran ingresos razonables a los empresarios que asumieran el rol de suplidores de energía. Circunstancia que estimuló a inversionistas extranjeros a comprar algunas empresas criollas que operaban con limitaciones, dichos inversionistas sí estaban en capacidad de invertir para atender la creciente demanda en las ciudades, donde los antiguos exportadores de café y otros productos del campo, ahora actuaban en el mas lucrativo y creciente mercado automotriz.  Sin embargo la mayoría de ciudades y pueblos del interior apenas si lograban hacer funcionar plantas generadoras que operaban cuatro horas diarias, de seis de la tarde a diez de la noche.

En ese estado de cosas, cuando hubo un cambio de gobierno auspiciado por la Revolución de Octubre de 1945, los nuevos gobernantes, deseosos de modernizar el país y con nuevos ingresos producidos por el incremento de la demanda petrolera auspiciada por la reconstrucción de Europa, crearon la Corporación Venezolana de Fomento, cuyo Departamento de Electricidad recibió la misión de electrificar el país. Tarea que emprendieron comprando las débiles empresas locales de suministro eléctrico y construyendo una serie de plantas termoeléctricas regionales, que podían disponer de gas natural si, estaban cerca de un campo petrolero o en su defecto, usar líquidos del petróleo que, aún a precios internacionales no excedían de cuatro o cinco dólares por barril. El gobierno militar que derrocó al Presidente Gallegos, continuó la política de electrificación y se constituyeron una serie de empresas regionales. Cuando se restituyó el régimen democrático en 1958, ya el Estado  tenía bajo el control del Departamento de Electricidad de la Corporación Venezolana de Fomento. varias docenas de compañías eléctricas, con diferentes tarifas y diferentes contratos colectivos.  Se decidió entonces crear una gran compañía nacional, que fusionase todo el conjunto de empresas medianas y pequeñas, dando así origen a la Compañía de Administración y Fomento Eléctrico: CADAFE.

Simultáneamente con el proceso de adquisición, mejora y reagrupamiento de las empresas eléctricas nacionalizadas, el Ministerio de Fomento continuó la tarea de evaluar y aprovechar el potencial del Caroní, primero mediante la creación de una Oficina de Estudios del Caroní y posteriormente con la creación de EDELCA (Electrificación del Caroní, C.A.). Construida Macagua I, cuyo funcionamiento se inició a comienzos de la década de 1960, debió resolverse el dilema de continuar el desarrollo simultáneo de una parte del Sistema Eléctrico operando a 50 Hz y con predominio de plantas térmicas nutridas con gas natural y otra parte a 60Hz con predominio de la generación hidroeléctrico. El proceso de unificación de frecuencias y desarrollo del Sistema Interconectado amerita un tratamiento separado.  El ya referido libro de Rodolfo Tellería ofrece abundante información relacionada.

Paralelamente, a comienzos de la segunda mitad del Siglo XX, el Estado Venezolano, otorgó nuevas concesiones petroleras, aumentó significativamente el Impuesto sobre la Renta aplicado a las actividades petroleras, dictó  un Decreto-Ley del Ejercicio de la Ingeniería, la Arquitectura y Profesiones Afines y en consideración de que un lote importante de concesiones vencerían en 1983, también promulgó una Ley de Reversión.

Si bien operacionalmente el Sistema Energético está físicamente integrado, tal como se ha descrito en las páginas precedentes, no así su gestión. Luego de la nacionalización – o  estatización como algunos prefieren llamarla – de las empresas petroleras en 1976, los hidrocarburos quedaron en manos de un conjunto de empresas todas filiales de PDVSA  que fungió como Casa Matriz durante un par de décadas y luego como una macro-operadora, al final de la década de 1990. Físicamente el Sistema Eléctrico quedó integrado desde Güiria y Santa Elena de Guairén, hasta San Cristóbal y Paraguaipoa, pero su operación quedó en manos de casi un archipiélago de empresas: EDELCA – la mayor generadora – adscrita a la Corporación Venezolana de de Guayana, CADAFE, junto con ENELVEN y ENELBAR – nacionalizadas en 1976 – bajo el control accionario del Fondo de Inversiones de Venezuela, que era además dueño de la mayoría accionaria en una veintena de empresas en proceso de privatización, la cual constituía la actividad medular de dicho fondo.  La coordinación operativa y la conciliación de la planificación, fueron entonces ejercidas por OPSIS la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados, co-dirigida por un Comité Ejecutivo, que lo conformaban los presidentes de las cuatro mayores empresas: EDELCA, CADAFE, la ELECTRICIDAD DE CARACAS y ENELVEN. Mientras ENELVEN permaneció en manos  privadas había paridad al máximo nivel de OPSIS, cuando ENELVEN pasó a ser parte del Fondo de Inversiones de Venezuela, la participación del Estado se convirtió en mayoría absoluta. Eso en cuanto al desarrollo eléctrico, lo relativo a los hidrocarburos quedó en manos de PDVSA y del correspondiente ministerio, con mayores recursos destinados a tal fin en PDVSA. A EDELCA su creación le otorgó el monopolio de los recursos del Caroní y ninguna institución quedo claramente con la responsabilidad de ocuparse del aprovechamiento del restante potencial hidráulico. En el aire estuvo el aprovechamiento oportuno de la energía eólica, para cuyo desarrollo puso recursos PDVSA, mientras que la energía solar quedó sin patrocinante definido.

La Cámara Venezolana de la Industria Eléctrica (CAVEINEL), a la cual estaban afiliadas todas las empresas que prestaban servicio eléctrico, fue un organismo integrador, con una serie de actividades en las cuales participaba personal de todo nivel de las empresas afiliadas. Finalmente cuando las acciones de la Electricidad de Caracas y la Electricidad de Valencia, pasaron a manos del Estado, cesaron las actividades de CAVEINEL y también su función  integradora. Finalmente se crearon primero CORPOELEC y posteriormente el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica, siendo una práctica frecuente al igual que ha sucedido con los hidrocarburos, que la misma persona sea la máxima autoridad de ambas instituciones.

Tanto desde el punto de vista de las empresas eléctricas y de hidrocarburos en manos diversas, hasta la situación actual, cuando es el Estado el único responsable, ha existido siempre una inadecuada correlación y coordinación.  Inclusive en los años en que el petróleo tenía precios por debajo de los cinco dólares  (US$ 5), era negocio para la nación quemar gas natural en la plantas eléctricas, en lugar de hacerlo con hidrocarburos líquidos exportables. Sin embargo, a medida que fue creciendo la demanda, no fue posible suplir con gas los incrementos experimentados en las plantas termoeléctricas , porque éstas últimas aspiraban a que el precio por unidad térmica (BTU) suministrada, fuese igual al pagado por la compra de hidrocarburos líquidos, éste distorsionado por los subsidios, cuyo efecto deformante ha escalado en función de los precios del crudo.  Lo aquí expresado, es una versión simplificada de procesos mucho más complejos, pero el hecho real es que el incremento de refinados exportables genera divisas, mientras que el gas venteado o quemado, tan solo genera contaminación ambiental.

En las ocasiones en que el análisis financiero adjudicaba al gas, el valor de los combustibles líquidos ahorrados en el mercado interno, evidentemente que no resultaba financieramente justificable la captación y transporte del gas natural. Sin embargo, realizado el análisis en base a los ingresos que pueden generarse con la exportación de los combustibles líquidos liberados por las entregas de gas natural, la sustitución resulta rentable aún con un precio de US$30 por barril de producto exportado. Consecuencia de la falta de CRITERIOS  UNICOS  Y  COMPARTIDOS.

He allí un tema de investigación para una tesis de postgrado: ¿Cuánto ha dejado de percibir el país por no aprovechar debidamente la disponibilidad de gas natural?.  En documento separado se analizará esta opción.

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Figura 6 – Incrementando suministro de gas natural a los usuarios de combustibles líquidos derivados del petróleo, se reduce su consumo interno de dichos combustibles líquidos  y éstos se pueden exportar.

[1] 1 Petajulio = 1015Julios = 2.7778 x 108kWh



Sobre las Energías Renovables en Boga

Los avances tecnológicos de épocas recientes y el incremento experimentado en los precios de los combustibles tradicionales[1], han colocado de nuevo en primer plano dos fuentes de energía que los seres humanos hemos venido usando desde épocas inmemoriales: El Sol y el viento. Todos los analistas coinciden en que ambas fuentes de energía ocuparán un porcentaje cada vez mayor de la energía a ser consumida en el futuro.

Ya se ha planteado el hecho que cada incremento de la demanda (DD) debe ser correspondido por un incremento de la oferta, pero también, por una reducción equivalente de la demanda en otra parte del sistema energético. Esto se puede lograr de varias maneras, bien mediante racionamiento, es decir limitando el servicio prestado a otro usuario, sustituyendo un artefacto por otro de menor tamaño o de mayor eficiencia térmica o -mejor todavía – si se utiliza una fuente alterna de energía.

Veamos un ejemplo. Un calentador de agua es un elemento presente en muchas residencias y además en otras edificaciones. Son muchas las energías que pueden usar los calentadores de agua, siendo la mas utilizada la electricidad. Son de uso frecuente los calentadores de 1500 vatios, es decir  1,5 kW. Estos artefactos que pueden tener el costo del orden de USA$ 200 a 300 (con frecuencia menos) al instalarse implican cada uno un incremento de la demanda de 1,5 kW, el cual debe ser compensado por un incremento del mismo orden de magnitud. Ignorando  el incremento de las pérdidas que también se ocasionan, a objeto de simplificar el análisis la oferta debe incrementarse entonces en 1,5 kW, lo que ocasiona un costo financiero al suplidor de la energía del orden de US$ 900 por kilovatio, si se opta por basar el incremento en turbinas de gas de ciclo simple, cifra que es relativamente alta al compararse con el promedio mundial, pero comparable favorablemente con los costos de las plantas nuevas de ese tipo instaladas en Venezuela, es decir una inversión del orden de US$ 1350. Es decir mas de cuatro veces mayor que la inversión del usuario usuario si es que ha comprado el artefacto en US$ 300. El costo real es todavía un poco mayor, porque para mantener la calidad del servicio, deben hacerse también inversiones para trasmitir y distribuir el consumo adicional. Nótese que la práctica común es que el suplidor del servicio debe contar con una reserva adecuada de generación, transmisión y distribución, para cubrir el aumento progresivo de la demanda, mientras entran en operación las nuevas instalaciones que se incorporen al sistema.

Una característica de las turbinas de gas de ciclo simple, es que, inclusive las mas avanzadas, éstas solo convierten a energía eléctrica, no más de un tercio de la energía térmica del combustible usado. Luce entonces que pudiera ser mejor utilizar calentadores que recibieran directamente la energía térmica del combustible, que en ese caso se pudiera lograr aprovechar una cantidad del orden del 90% de dicha energía térmica.

[1] Nótese que el marco financiero para la evaluación de alternativas, se modificó sensiblemente a partir del segundo semestre de 2014.

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Figura 7 –Comparación entre uso de la energía eléctrica para calentar el agua y el uso directo del combustible con igual propósito.

Para calentar con electricidad generada con un hidrocarburo, se necesita una cantidad practicamente cuatro veces mayor de combustible, que el que sería necesario usar si se aplica directamente el calor de la combustión al contenedor del agua. Quedarían disponibles tres porciones del combustible para la exportación.

Aún asi se requiere la combustión del hidrocarburo y su impacto ambiental negativo y además hay que tomar en consideración el gasto que ocasiona el transporte del líquido hasta las premisas del usuario.

Aunque no es contaminante, el uso de la energía eólica para producir electricidad eventualmente con destino a suplir energía a un calentador, implica la doble transformación de la energía eólica a energía eléctrica y luego a energía térmica. Ello con los costos adicionales que implica la maquinaria requerida para los referidos procesos y la posibilidad de que al no estar garantizada la coincidencia de la ocurrencia del viento, con la necesidad de calentar, se haga necesario tener alguna forma de almacenar la energía, sea mediante una batería, o incrementando la capacidad del calentador para almacenar el agua, conservando su temperatura. Algo parecido sucedería con la energía solar, pero con la ventaja de que la energía del sol, se puede aplicar directamente al agua, sin necesidad de un proceso complejo para calentarla, conservándola para cuando se requiera.

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Figura 8 –Si se trata de disponer energía térmica como forma final, luce evidente captarla directamente.

soluciones. Un calentador solar en un país en donde el sol calienta menos y por ello hace mas frío, no pareciera una solución sabia. Por eso es difícil encontrar en el mercado, calentadores de agua solares hechos en Alemania, o Canadá. Es probable que China los fabrique para exportarlos, pero es muy probable que si fabricásemos uno bien hecho en casa, habría unos cuantos compradores en los países bolivarianos, así como también en México y unas cuantas ciudades de Centro América.

No se puede olvidar que la inversión para producir un kilovatio y medio de generación y hacerlo llegar hasta el usuario, es mucho mayor que la que hace el usuario al comprar e instalar un calentador. Pareciera financieramente acertado, que una empresa eléctrica financiara la conversión de calentadores eléctricos a solares. En Maracaibo quedó comprobado que es negocio financiar la adquisición de aparatos acondicionadores de aire eficientes, que el cliente puede pagar el costo del financiamiento, con lo que se reduce su factura, aún a los absurdos precios bajos que se pagaban cuando el bolívar valía algo. En la actualidad con un calentador solar, se reduce la necesidad de inversiones en generación y transmisión de la energía, así como también, se reducirá en proporción el consumo de combustible, que generaría dólares, hoy escasos, al exportarlo.

Probablemente no hay información documentada sobre el número de calentadores eléctricos y de la hora en que contribuyen a la máxima demanda, pero no es exagerado aplicar 500 MW a nivel nacional, imputables a la contribución de los calentadores eléctricos en la conformación de la demanda máxima.

Es probable que cueste menos la sustitución de los calentadores eléctricos. que la inversión requerida para alimentarlos en las horas de máxima demanda.

Debiéramos evaluar el impacto de requerir que las nuevas  edificaciones,  sean concebidas con sistemas de calentar el agua directamente  con  energía  solar, empleando para ello equipos manufacturados en Venezuela.


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